E-mail en una botella

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El siguiente es un mensaje que intenté enviar a una muy querida amiga con la que perdí contacto hace años. El asunto del mensaje, actual título de esta entrada, stroke me like lightning cuando comenzaba a escribirlo, pero no fue hasta que presioné el botón “Send” que supe su real significado. “Delivery failed permanently” me gritaba y ahora no me queda otra opción más que cambiar mi mar, y dejar ahora que el Poseidón de la internet pública se encargue del destino de estas palabras.

Para quien fuera usagisofi@hotmail.com

En estos momentos me siento como lanzando un mensaje en una botella al ancho mar, dadas las escasas esperanzas que tengo de recibir respuesta, pero de todas formas lo haré porque creo que no es nada sabio seguir preguntándome eternamente si alguna vez volveré a saber de ti sin haber hecho el último intento por retomar el contacto. Eso o de plano despedirme como siento que debo.
Verás, siempre cuidé mucho de no ser insistente -en Chile decimos “catete”- porque es una característica que no me gusta en la gente con que trato y tengo por costumbre no hacer a otros lo que no me gustaría que hagan conmigo. Y es solo por esa razón que no he bombardeado tu mail desde tu última, exigua respuesta, pues el interés siempre se mantuvo intacto, a lo largo de todo este tiempo.
Lo medular de este mensaje no es muy diferente del anterior enviado hace más de un año: Saber qué ha sido de ti en este tiempo. Digo, en 4 años pasan muchas cosas, probablemente ya estés trabajando a full, quizás hasta tengas familia propia y estés viviendo en otro lugar, incluso en otro país, quién sabe… Yo no sé, por cierto, y dado el cariño que conseguí tenerte tras nuestras conversaciones, me interesa realmente. Saber si estás bien principalmente, pero otras cosas además; si tus gustos volvieron a cambiar, si sigues manteniendo esas férreas convicciones en asuntos que nos llevaban a casi discutir a veces, si has mejorado en algo tu ortografía -que si bien es cierto tan mala no era, y yo encontraba muy entretenida- o si sigues siendo tan interesante como entonces, ese tipo de cosas.
Como mencioné antes, valoro inmensamente nuestras conversaciones aquellas tardes y noches de 2009 y 2010, siempre me parecieron muy entretenidas y significan mucho para mí.
Varios de mis grandes amigos no son de mi país, situación que no es tan descabellada considerando tal y como están las cosas en el mundo actual, y por supuesto te cuento entre ellos, pero tengo claro que tú no tienes por qué sentirlo de la misma forma, y eso está bien.
Tú eres la psicóloga, pero también yo me he dedicado a observar y tratar de comprender a las demás personas, razón por la cual he aprendido a no pedir imposibles y a reconocer qué cosas son enteramente subjetivas, como en este caso.
Pero cumplo con hacerte saber mi sentir.
Dicho esto comienzo a despedirme y ya no me queda más que esperar, pero esta vez sin ansias. Al fin podré sentirme tranquilo de haber hecho todo lo que estuvo a mi alcance, y dicho todo lo que quería hacerte saber.
Si leyeras este mensaje y quieres responderme ten por seguro que me alegraré mucho, pero si no lo hicieras, me gustaría que sepas que sinceramente fue un gusto y un placer haber cruzado palabras contigo. Que te deseo, de corazón, todo lo mejor en estos años por venir y que siempre te recordaré con afecto, como una gran amiga sin importar la lejanía y no haber visto tu cara más de dos veces.
Ahora un último saludo, mi estimada Señorita, y que la felicidad esté siempre presente en tu vida.
D.Luxinger
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Idea para Redistribuir el Billullo en Chile

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El otro día me asaltó una idea. Les diré que ya casi no hay día que no me asalten dudas o ideas… me tienen de casero últimamente.

Me preguntaba, en relación a la distribución de los grandes poderes económicos en Chile: ¿Qué prefería? ¿Que las grandes empresas que manejan nuestra vida y se enriquecen a costa de nosotros sean de capitales, y por lo tanto dueños, extranjeros o dueños/capitales chilenos?

Y la verdad, soy medio nacionalista -un aspecto de mi persona del que ignoro la razón- así que prefiero que sean chilenos. Digo, al menos si le vamos a estar enriqueciendo las arcas a algún pelafustán que, ya sea por méritos propios o no, se hizo dueño de una posición importantísima en la nación y que le reviste gran pasar económico, yo preferiría que sea un compatriota, alguien que conozca un poco la realidad del país, que ojalá haya vivido algunas de las mismas situaciones que yo durante su vida. O al menos así nos aseguramos que el dinero circule más cerca de nuestras narices, lo que nunca es malo.

Pero eso nos lleva a otro dilema, porque la idea no es antojadiza tampoco, el propósito siempre es terminar con el gran problema de mala distribución de capital en mi querido país. **Si hay algún extranjero leyendo esto y se cree que el Ingreso Per Cápita de Chile que aparece en Wikipedia tiene algún impacto real en la vida del 95% de los chilenos, déjeme decirle que las estadísticas son, muchas veces, viles por su generalización y es el caso concreto nuestro. O sea, ¿750 lucas? Ya quisiéramos.

Dicho problema se ve reflejado en que en Chile son apenas 10 familias aprox. (que junto con sus amigos harán, supongo, menos del 5% de la población) quienes controlan todas las grandes empresas y por lo tanto se llevan los grandes capitales, el grueso de nuestro tan elevado Ingreso Per Cápita. Entonces, esas empresas pasarían a engrosar las largas listas de empresas a su haber, siendo una nula ayuda a mejorar en algo la situación.

Pero ahora viene la idea. ¿Y qué tal si se creara una ley que restrinja la cantidad de empresas a las que uno puede ser parte? El número lo dejo a elección del lector, tampoco la idea es que solo puedan ser parte de una sola y nada más, las revoluciones extremistas no son mi estilo, pero ¿no les parece que una buena forma de diversificar los nombres que vemos a cargo de la administración de nuestro país -bien sabido es el poder de influencias que tienen los grandes empresarios en las decisiones que nos afectan a todos los chilenos- sería darle espacio a más personas?

Vuelvo a insistir, para que no se espanten algunos, que la idea no es sacar del poder a los actuales, sino que meter más personas al baile, y que sean elementos igual o más capacitados que ellos para mantener a las empresas y a nuestra vida funcionando de buena manera. No es tomar dirigentes de juntas de vecinos y ponerlos a cargo de Chilectra o poner a gente de los estratos sociales más bajos a cargo de Codelco -a no ser, claro, que éstos sean brillantes y demuestren tener las capacidades-. Se trata de darle una compañía más consciente y terrenal a quienes creen que un “voto de pobreza es decidir no quedarse más de 5 días en Europa teniendo la oportunidad de hacerlo”…

Jaja, increíble lo último, ¿no? Pero sucede. Y en un país tan reacio a los cambios pero donde los reclamos por cómo funcionan las cosas proliferan como hongos, ¿no sería bueno actuar de una vez por todas y ver si la cosa mejora? Ideas para mejorar las cosas hay, a mí se me ocurren y estoy seguro que no soy ni la mitad de brillante que muchos otros ahí afuera con las capacidades y posición de proponer las ideas donde realmente vale.

¿Que desaparecerían los holdings? Probablemente, o ¿por qué no solamente modificar su funcionamiento para adaptarlos a la ley propuesta? Hay muchos países que ajustan sistemas a la conveniencia de su pueblo, no es algo del otro mundo. ¿Que cerrarían empresas dedicadas a la inversión? No necesariamente, tengan en cuenta que la mano negra invisible de la economía siempre hará circular el dinero y hoy ya no se guardan las grandes fortunas bajo el colchón. Inversión habrá siempre, solo cambiará la cara del sujeto extendiendo el brazo con el cheque y es simplemente porque hay muchas empresas que sí o sí deben existir, su necesidad es lo que las mantiene más que el sistema económico.

Por otra parte, dudo mucho que algún empresario dueño o parte importante de un holding vaya a quedar en la ruina si se pone en marcha esta idea. Y si llegara a verse en problemas financieros, significaría simplemente que vale hongo como administrador de su capital y no merecía en un principio estar a cargo del de todos nosotros. Digo, hay familias que viven con 400 lucas mensuales pagando 300 entre arriendo y el crédito universitario del desdichado que quiso probar suerte en la Universidad, mientras los precios de comida, bencina y casi todos los bienes y servicios suben semana a semana.

Y aun así el chileno medio la hace para llegar a fin de mes. Admirable, ¿no?

Conversaciones con Migo | Ambición

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En esta vida, ¿es bueno ser ambicioso?

Sí, obviamente, ambos estamos de acuerdo en eso.

Pero, ¿por qué está bien ser ambicioso?

Porque en este mundo que nos alberga siempre ha reportado más beneficios tener más cosas o ser mejor que los demás. Por esa razón la ambición es una virtud, algo que claramente todo ser humano debería tener. Por ejemplo, es la ambición lo que motiva a buscar más dinero porque sabemos que eso nos llevará a tener un mejor pasar, una mejor vida. También en el mundo laboral, la ambición nos lleva a conseguir mejor posición para, en concreto, terminar con más dinero para ídem anterior.

Por lo que veo, en el caso de un mundo que tiene al dinero como parte central del buen vivir, la ambición es más que necesaria, casi vital. Pero ¿qué pasaría si no fuera éste (dinero) el eje central de nuestra sociedad? Sin ser el dinero nuestro fin, o medio primordial para tal fin, ¿sería igual de bien vista e importante la ambición en el ser humano?

Pues depende, y con eso quiero decir, que debemos diferenciar muy bien la ambición por lo material de lo inmaterial. Por ejemplo, si quieres tener más cosas de las que tienes, de partida la pregunta consciente de rigor sería, ¿realmente necesito esas cosas? Si la respuesta es -Sí, el mismo universo y tus acciones se encargarán de entregarte lo que tanto necesitas, no te quepa duda. Ahora, si la respuesta es -No, empieza a preguntarte ¿para qué las quieres en primer lugar?

En lo inmaterial el asunto sería un poco diferente, porque si bien la ambición nos lleva a ser mejor profesional y persona, esta sociedad actual nos tiene patas pa’ arriba pensando que el punto de comparación debe estar en el resto de las personas, cuando realmente no hace falta mirar más allá del espejo.

Y este es un vicio mental que desafortunadamente también se da en macro, como en los numerosos países que estancan su desarrollo creyendo que son el oasis en el desierto. Chile, por ejemplo, fue denominado el “mejor país de Latinoamérica” durante algunos años mientras los gobiernos de turno se henchían de orgullo. Pero se molestó alguien durante esos años en preguntarle al chileno de a pie si vivía en un buen país? No creo. Y es que no siempre lo “mejor” equivale a “bueno”, tal como el trozo más brillante de un basural no lo hará ser menos basura.

Pero volviendo al tema anterior. Sabiendo que una persona siempre debiera querer mejorar, la pregunta que cae de madura es: Si ya no me traerá ningún beneficio material, ¿por qué debería molestarme en intentar ser mejor?

Y la respuesta es simple: Solo por el hecho de serlo. 

¿Tan difícil es enfocarse solo en uno mismo para esto? Pensemos en la felicidad que nos da el saber que somos una evolución de nuestro pasado, no del pasado del vecino, o del jefe que te cae mal, sino exclusivamente del nuestro. ¿Es que existe algo mejor que eso? Al menos yo, encuentro muy pocas cosas que puedan competirle.

Comencemos a considerarlo. Ya que nunca perderemos la ambición porque es algo propio del ser humano, más nos vale entenderla y tratar de sacarle el mayor provecho. Para que no se nos descalabre el mundo una vez estos sistemas defectuosos que nos rigen comiencen a caer o cambiar. Porque quiero creer que a varios ya no les queda mucho tiempo.

Maquiavelo Criollo Interesado en la Educación Chilena

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Partiré confesando que soy hijo de una profesora que ha enseñado a todos los niveles educacionales, así que muchas realidades y rumores sobre el sistema ya me son conocidos, pero siempre he tratado de mantenerme abierto y entender las diversas argumentaciones que puedan haber sobre un tema.

Ahora bien, es notable y por todos mis compatriotas conocido el círculo vicioso que existe en la educación chilena concerniente a los profesores, su calidad de formación y su sueldo.

Basta ver los puntajes de ingreso a las carreras de pedagogía en los últimos 10 años para darse cuenta que quienes entran a la carrera son, en gran mayoría, lo más alejado de las lumbreras que necesita una nación para formar a sus nuevos ciudadanos si quiere acceder al desarrollo y mantenerse ahí… O no, olviden la palabra desarrollo, por ser completamente snob y estar en exceso manoseada. Mejor hablemos de buena calidad de vida o de una vida plena, para lo que sí o sí se necesita educación, no amor como dirían los poetas, sino Educación. Y, por cierto, tampoco solo “instrucción” que es lo que recibimos hoy en Chile (tema para otra entrada).

Y es que no es descabellado pensar: Soy un buen alumno, y me gustaría aportar a la educación de mi país, pero ¿por qué debería sacrificar mi futuro en una carrera que tiene tan poco prestigio y donde me pagarán una mierda pinchada en un palo mensual o cada tres meses en la UPLA si puedo, con mis capacidades y dedicación, estudiar alguna Ingeniería, tras lo que tendré un buen pasar económico y por lo tanto, mejor vida?

Nop, no es para nada descabellado, de hecho es muy común y recurrente. La carrera de Pedagogía no debe de ser primera opción para ningún buen alumno que tenga más de 2 dedos de frente y preocupación por su futuro. Lo entiendo y comparto.

Que se les pague más a los profes, dicen, y qué más querría yo ya que recibiría indirectamente los beneficios de tal cambio, pero no… Otra vez recurriendo a la lógica; ¿por qué se le debería pagar más a profesionales que no hacen bien su pega, o si la hacen, no tienen los conocimientos necesarios para “merecerse” el aumento de sueldo? Más que claro tengo yo que hay malos profes en el sistema y el Sr. Mario Bros que se haga la víctima cuanto quiera, es su pega proteger al gremio después de todo; pero cualquier persona entendida en la materia no dudaría en decir que nuestros profes NO están al nivel de los que admiramos de países nórdicos, por ejemplo, y quienes reciben una paga de primer nivel. Por cierto que el sistema educacional que los rodea tampoco les acompaña, qué duda cabe, pero hoy quiero centrarme en la figura del profesor más que en el sistema completo.

Entonces volvemos a lo de siempre: No entran buenos elementos a Pedagogía porque se paga mal, y se le paga mal a quienes salen de la carrera porque no son elementos de calidad.

Y entonces, puras soluciones parche al círculo vicioso, que no han logrado nada, o casi nada, a lo largo de… bueno, desde que tengo uso de razón.

Mas, se puede, y aunque la solución sonará digna de Maquiavelo –de ahí el título– no podría ser más fácil si se piensa en el bien futuro del país, de los chilenos del mañana.

Primero, elegir un año, el 2016 suena bien. Y anunciar que a contar de ese año se comenzará a preparar profesores al más alto nivel, con una verdadera selección de elementos, que hayan demostrado durante su vida escolar el real interés, vocación y capacidades (por ahora Chile solo tiene la PSU para medir eso, así que, aunque pésima herramienta, tendremos que funcionar con lo que hay hasta que salga algo mejor…).

Pero ahora viene lo más importante, porque, ¿cómo atraes a lo bueno? Con una recompensa justa a su trabajo e importancia en el funcionamiento de la nación. Que se anuncie que cuando comiencen a trabajar, el sueldo que recibirán sea acorde al nivel que tendrán, o sea, mucho mejor que los profesores de hoy en día. Pero que el sueldo para los profes sea el anunciado SOLO desde el año que ellos comiencen a salir, y SOLO sea afecto a los profesionales que se formarán bajo el programa.

Como ven, es una solución a corto plazo, 5 o 6 años tope para comenzar a ver los frutos y año tras año serían más los elementos que se unirían al sistema desplazando, con el paso del tiempo, a los otros elementos que no dan la talla. Desaparecerían así los profesores que cercanos los años de jubilación comienzan a taparse en certificados médicos, los que manejan su área de conocimiento pero de pedagogía no aprendieron nada y los que ni siquiera su área manejan pero gracias a un pituto entraron al sistema municipal, del que no se moverán ni cagando porque es pega segura. Obviamente para esto debería también reformarse el estatuto docente que protege a buenos y malos profesores por igual en el sistema municipal.

Ahora, la pregunta técnica de cajón sería, ¿quiénes van a formar a estos, como los denominó mi madre, “profesores 5 estrellas”?

Bueno, por eso la espera de un año. Las universidades tendrán todo el 2015 para preparar un buen programa para el primer año de universidad de estos nuevos elementos y además comenzar a preparar el nuevo sistema de horas y apoyo que los acompañará una vez comiencen a ejercer.

El resto de preguntas, obviamente serán morales, éticas y sociales. Muchos de los profesores actuales pondrán el grito en el cielo por “tamaña injusticia”, echando en cara los años de servicio, a lo que habrá que hacer oídos sordos por esta vez. Porque la cosa es simple, si uno quiere un beneficio nuevo, lo normal es impulsar un cambio, y éste siempre afectará negativa y positivamente en algunos sectores. Es entonces cuando debemos considerar si el objetivo final vale la pena los medios utilizados.

Y ver al fin un avance concreto y a corto plazo en la calidad de nuestros educadores, y por lo tanto de la educación chilena, los vale, para mí, vaya que los vale.

Knowledge is Power

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Tengo un polerón con la frase Knowledge is Power. Muy pocas veces he escogido una prenda por su estampado pero esta frase me encanta, y ya que soy un convencido de su veracidad, me dije, por qué no llevarla conmigo por dondequiera que vaya, después de todo es un lema que podría inspirar a más personas.

Pero es un lema que hay que tratar de comprender más allá de lo que nos muestran algunos libros o películas, es también una idea que esconde una gran responsabilidad; responsabilidad que por lo visto durante estos años, a muchos se les olvidó.

He notado que bastante gente que dice conocer sobre determinados temas se niega rotundamente a cualquier cambio que se proponga por parecerles que no servirán. Es muy recurrente en ellos la frase: Es que la cosa no funciona así. Y es esa frase lo que les basta para seguir tranquilos flotando sobre la mierda, sabiendo que si bien las cosas están funcionando pésimamente, como a ellos no les ha llegado al cuello todavía, no se animarán nunca a pensar propuestas propias de cambio concreto pues además tienen la nefasta idea de que los cambios son traumáticos.

Comportándose así, el conocimiento pierde todo su valor, pasa a ser conocimiento con nulo poder.
A ellos, ustedes, que tienen mayores conocimientos es a quienes corresponde mejorar los sistemas actuales. El germen de una buena idea puede nacer en cualquier parte, no hace falta que venga de un erudito, pero sí es responsabilidad de quienes tienen los conocimientos necesarios el darle vueltas, pensarla y repensarla hasta hacerla algo viable.

Trato de descifrar qué pasa por la mente de aquellos. Quisiera pensar que toda persona que se sepa inteligente tendrá claro que el aportillar ideas solo para demostrar superioridad es impropio de su condición, así que descartaré eso. ¿Creerán, tal vez, que si ya conocen un sistema de una forma, los dejará en desventaja ante el resto de los mortales el cambiar su funcionamiento? ¿Temerán tener que volver a aprender esos nuevos conocimientos? “Qué pérdida de tiempo sería” sea tal vez lo que piensen…

Pero, ¿no es eso precisamente la esencia del ser humano? Aprender constantemente y mejorar nuestro entorno (algo que se nos olvidó hace muchísimo tiempo). Olviden por un momento que morirán mañana y piensen un poco sobre qué futuro quieren para ustedes mismos y para su descendencia, o la de sus amigos.
He llegado a la conclusión de que no es necesario creer en la reencarnación para querer construir mejores condiciones para el futuro humano, basta con el deseo de dejar una huella en la historia.

Piensen que todos podemos llegar a ser como los reyes de antaño, ellos que han sido recordados a lo largo de milenios por sus buenas o malas acciones. ¿No sería mejor que se nos recordara por cómo intentamos, y ojalá, logramos cosas buenas? Volvamos a los árboles genealógicos, que nuestros descendientes se enteren de nuestras buenas acciones para con el mundo, que no les toque ver a un ancestro que teniendo tanto potencial solo se dedicó a amasar fortuna personal, mientras el resto de la vecindad se caía a pedazos.

Señores que saben, a ustedes les pido. Sean parte de los cambios, gente que tiene las herramientas técnicas para llevar a cabo las mejoras necesarias es lo que se necesita hoy. Creo que es mucho mejor ser un visionario con poco conocimiento específico que un sabihondo amargado que encuentra todo malo mientras se regocija de sus victorias insignificantes viviendo rodeado de escombros.